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¿Qué son los cuentos con valores?

Son relatos cortos que hemos elaborado pensando en los más pequeños de la casa, con los siguientes objetivos principales:

  • Proporcionar a los niños una lectura amena.
  • Fomentar las actividades conjuntas entre padres e hijos.
  • Incluir en los textos conceptos emocionales, morales... contados en un leguaje adaptado a los pequeños.
  • Ejercitar la mente de los peques para que adquieran y practiquen nuevas habilidades.

En resumen, ponemos a tu disposición cuentos cortos para que los compartas con tus hijos, sobrinos... y que sean entretenidos, ayuden a adquirir valores y estimulen sus mentes. ¿Lo hemos conseguido?

Si tienes cualquier sugerencia que hacernos, no dudes en escribirnos a nuestro email de contacto

Cuento del unicornio Uco

El unicornio Multicolor

Cuando Ana le explicó a su abuelo por qué venía tan enfadada y triste del colegio, el abuelo se sentó a su lado y le contó la más maravillosa y mágica historia que Ana había escuchado jamás.

Rajocha era un lejano y bello país, el más bello que nadie ha podido ver jamás, rodeado de claras aguas transparentes, una diversidad impresionante de árboles, flores de miles de colores y un bosque muy especial, el bosque encantado.

Nadie ha podido entrar nunca en el bosque encantado, pero se cuenta que hay preciosas y largas cataratas sin fin, enormes árboles tan altos como el sol y colores, muchos colores, colores inimaginables, un lugar tan bello como sus habitantes.

En el bosque encantado de Rajocha vivían unos seres mágicos, bondadosos, generosos, sensibles, comprensivos y, en definitiva, hermosos de corazón.

Lo más maravilloso de esos seres es que todos eran diferentes, no había ni uno solo igual. Había uno con forma de perro, bigotes de gato y color verde, otro con forma de tortuga, melena de león y color rosa, otro con forma de árbol, cara de flor y color naranja y así, miles y miles de seres todos de aspecto distinto y mirada limpia y serena.

El más especial de todos era Uco, con cuerpo de caballo, cuerno de rinoceronte y una gran diversidad de colores en su pelo y su piel. Uco, como todos los de aquel bosque encantado, era un ser único y peculiar. Sólo había una cosa que tenía en común Uco con todos los demás seres del bosque, su gran corazón.

En el bosque se vivía feliz, nadie se enfadaba, nadie insultaba, nadie se sentía diferente, nadie estaba malhumorado, nadie quería ser más o mejor que el otro. Todos se aceptaban como eran, todos aceptaban a los demás, todos se ayudaban mutuamente, eran un gran equipo, una gran familia…

En la casa grande de la cascada rosa, los habitantes del bosque tenían una piedra mágica, en ella podían ver el color de todas las personas que vivían fuera de Rajocha. La piedra mágica cambiaba de color según los sentimientos que tuvieran los habitantes del mundo. Uco se pasaba las horas observando la piedra mágica, no lo entendía, no podía comprender por qué siempre estaba negra, no sabía por qué nunca se coloreaba de rosa, de celeste, de blanco o de tantos otros colores que representaban el amor, la tolerancia, la solidaridad…

Por eso, Uco un día decidió salir, se daría un paseo por ese gran mundo de fuera del Rajocha y que parecía tan malvado. El gran corazón y la bondad de Uco le hacían pensar que no podrían ser tan perversas y maliciosas las personas que vivían en él.

Sus amigos, los seres del bosque encantado, le advirtieron de los riesgos de su aventura, pero Uco, estaba convencido de que podría ayudar a que muchas personas fueran más felices tan sólo transmitiéndoles algunos valores como la generosidad, el respeto o la comprensión.

Cuando Uco llegó a su destino, encontró calles abarrotadas de gente que andaban con prisas sin ni tan siquiera mirar a quién tenían al lado, familias que se chillaban y enfadaban por elegir su programa de televisión, niños que se pegaban en el parque por no prestarse sus juguetes, compañeros de colegio que se reían del que era distinto… A medida que Uco pasaba más tiempo allí, sus colores se iban apagando, su mirada se volvía más triste, su sonrisa desaparecía, su alegría se desvanecía y su corazón se endurecía.

Uco sentía cómo el malhumor, el enojo y la irritación se apoderaban de él, se sentía triste y agitado. El bello unicornio Uco sacó de su melena un pedacito de la piedra mágica para mirarse y lo que vio le horrorizó, gris, estaba de color gris. Tan sólo estar allí, en un lugar lleno de frustraciones, envidias, intolerancias, egoísmos, celos, resentimientos, rencores… le estaba haciendo perder sus hermosos colores, su luz y su bello corazón.

Uco decidió volverse al bosque encantado y desde allí, rodeado de seres especiales, singulares y peculiares, recuperaría su color y su corazón.

Cuando Uco llegó a su casa, respiró profundamente para llenar sus pulmones de paz, calma, sosiego y, sobretodo, de amor, de respeto y tolerancia.

Uco y sus amigos del bosque encantado decidieron fabricar una misteriosa máquina que coloreaba a cada uno de los habitantes del mundo exterior de Rajocha para que sus corazones no fueran negros sino rosas, amarillos, verdes, azules, rojos… y, en definitiva, tolerantes, solidarios, generosos, respetuosos, considerados y amorosos.

Desde entonces, desde ese día, al atardecer, en el cielo se puede ver un intenso color naranja, porque a esas horas, antes de irse a dormir, Uco y sus amigos del bosque encantado encienden la máquina de los colores y mandan al mundo las tonalidades de los buenos sentimientos. Y así, desde el bosque encantado, hacen que ningún niño, se vaya nunca a la cama enfadado o triste.

Y ahora, una vez terminado el cuento, si quieres divertirte un poco, aquí tienes unas fichas para hacerlas con Uco:


cuento unicornio-uco